domingo, 23 de octubre de 2016

AUTO DE FE: INQUISICIÓN EN EL SIGLO XXI, por Everardo Murias

Queridos lectores:

Me complace publicar en esta vuestra página el primer capítulo de mi novela Auto de Fe. Os doy permiso para compartirla con quien queráis con la condición de que quede clara mi autoría.
La novela versa sobre la ficticia posibilidad de tener una Inquisición en el siglo XXI en España. El Santo Oficio, como también se le conocía, continúa juzgando herejías en la España actual.

Muchas gracias y un saludo a todos.

Os pego aquí debajo el capítulo:



"AUTO DE FE

CAPÍTULO 1

Cuando el desdichado Heriberto Moria entró en el tribunal del Santo Oficio aquel lunes a las 8.30 de la mañana, supo que quizás no volvería a salir de allí con vida. Los de seguridad le quitaron todos sus efectos personales antes de franquearle la entrada a la sección número 5 de Delitos Contra la Moral y el Decoro.
-       ¿También me van a requisar el móvil?- preguntó a los funcionarios, que por toda respuesta precintaron el dispositivo en una bolsa de plástico transparente.
Como esperaba, cuando se sentó en el banquillo de los acusados su abogado aún no había hecho acto de presencia. Abogado de oficio, repetía constantemente en su cabeza. Como que no le inspiraba confianza tratándose del tribunal del que se trataba.
-       Póngase en pie el acusado- pidió el que parecía más importante entre los tres jueces inquisidores que acababan de tomar asiento en la tribuna a tres metros frente a la sala.
Orden que obedeció el acusado mientras maldecía por lo bajo al irresponsable de su abogado. El fiscal, ataviado con una impoluta sotana, sonreía divertido al ver cómo Heriberto, incómodo, se retocaba la corbata. El público, que atestaba la pequeña sala, guardaba silencio, esperando mientras un muchacho vestido de frack ofrecía palomitas y chocolatinas diversas a euro la unidad.
-       Con la venia, Señorías- dijo el fiscal poniéndose en pie.- No sé qué estrategia han planeado aquí el señor Moria y su abogado, pero me permito recordarles que ya llevamos diez, qué digo diez: quince minutos de retraso y esto no es serio a la par que digno. Pido permiso para proceder.
-       ¡Alto ahí! Mis disculpas. Pido perdón a tan ilustre tribunal por mi retraso- gritó el letrado de la defensa mientras, de paso, resbalaba y se daba de bruces contra el suelo.
Dos agentes de la Inquisición le ayudaron a levantarse y a recoger unos cientos de hojas que se le habían desparramado por el suelo.
-       Gracias, señores.- Se acercó a su cliente e hizo una reverencia a los jueces con tanto ímpetu que perdió el equilibrio y no volvió a caer porque el acusado le echó mano a tiempo.- Gracias, gracias. Amigo mío, no se disguste que ya está aquí su salvador.
Colocó todas las hojas encima de la mesa y estuvo rebuscando entre ellas.
-       Puede sentarse el acusado- rugió el juez mayor-. Aquí mis ayudantes- señaló a los otros dos jueces, cada uno a un lado suyo-me han facilitado el sumario de este proceso.
Mostró a todos una carpeta que, por volumen, podría contener unos dos mil folios. Heriberto lo observó, luego miró de reojo  los pocos cientos de hojas entre las que seguía rebuscando su defensor.
-       Abogado-le susurró al oído-. Éstos tienen más hojas que nosotros.
-       Bastantes más. Me he traído las pruebas de otro juicio que tengo esta tarde. No se apure, soy un experto en el arte de la improvisación.
El otro agachó la cabeza y fijó la vista en la mesa. Volvió a intervenir el juez:
-       Es el turno del acusado para confesar los delitos de los que se le acusa. Nos gustaría recordarle que la confesión puede significar una importante diferencia en la pena que se le imponga.
-       Protesto, Señorías-dijo el abogado defensor al tiempo que se ponía en pie-. Aquí mi cliente, que ya ven que no rompe un plato, aún desconoce los delitos de los que se le acusa.
Moria alzó la cabeza, como empujado por un resorte:
-       ¿Ah, que se me acusa de más de uno?
El letrado, por toda respuesta, se llevó el índice a los labios para que se callara.
-       Siéntese, abogado. Ya se nos había olvidado que usted es desconocedor del funcionamiento de los tribunales del Santo Oficio, pero también esperábamos que se documentara antes para poder realizar su trabajo.
-       Sí, sus señorías- respondió el abogado. Puso todos sus folios en un montoncito y lo señaló-. Lo tengo justo aquí, página diecisiete.
El acusado palideció y volvió a agachar la cabeza.
-       Señor Moria, este tribunal le da la oportunidad de confesar todos los delitos de Fe y Moralidad que ha cometido. Nosotros nos comprometemos a aliviar su pena si se arrepiente sinceramente.
Moria miró a los tres jueces de uno en uno, pero fijó más su atención en el mayor, que era el único que hablaba y que parecía ser el mandamás.
-       Abogado, proteste o algo, que me empluman- dijo por lo bajo.
-       ¿Eh?- cerró la tapa del móvil cuando se dio cuenta de que su defendido le estaba hablando-. Ah, sí, sí.- Se puso en pie enérgicamente-. ¡Protesto, Señorías! Enérgicamente, y un poco más, si se me permite.
-       Denegada. Haga el favor de sentarse y deje hablar al acusado.
-       Por supuesto, sus ilustres ilustrísimas-. Se sentó de nuevo y sacó el móvil. Se dio cuenta de que su cliente le observaba mientras enviaba un mensaje de texto-. Ya ve que lo he intentado, pero no hay nada que hacer. Confiese y a lo mejor le conmutan la pena.
-       ¿Y bien, acusado? Estamos esperando.
Heriberto se puso en pie y se santiguó, a ver si eso ayudaba.
-       Señorías, señor fiscal, respetable público…confieso que hace una semana que no voy a la iglesia. Aunque, dicho sea de paso, tengo un justificante médico que está en poder de mi abogado. Bueno, aunque se lo ha dejado en casa. Y también he tenido pensamientos impuros con mi vecina la del quinto, que a veces saca la basura en camisón y yo la observo por la mirilla. Si su marido se entera me arranca la cabeza, porque es como un oso el tío. Aparte de estos pecadillos no recuerdo haber hecho nada digno de mención contra la Iglesia Católica y Apostólica Romana.
-       Siéntese el acusado. Tome nota, secretario. Turno de la defensa.
El abogado pegó un salto al oírse mencionado.
-       Con la venia, señorías. Deseo tomarle declaración a un testigo de la defensa.
-       Proceda.
-       Quiero llamar a declarar a Yónatan, el mejor amigo del reo. El Yona, para los amigos.
-       Agentes, hagan pasar al testigo.
El testigo, un hombre moreno de casi dos metros de estatura, entró en la sala escoltado por un alguacil que lo llevó a su asiento.
-       ¿Jura decir la verdad y toda la verdad, en el nombre de la Santa Iglesia Católica?
-       Lo juro.
-       Siéntese, señor Yona…Yónatan- dijo el juez mayor y a continuación se dirigió al abogado de la defensa-. Su testigo.
-       Gracias, Ilustrísimas. Buenos días, Yona.
-       Buenas.- Miró al juez-. ¿Por qué me ha guiñado el ojo este señor?
-       Proceda, abogado. Testigo, concéntrese en responder.
-       Gracias, Señoría-dijo el defensor-. Señor Yona, ¿hace mucho que conoce usted a mi defendido?
-       Uffff, un paquetón de años.
-       ¿Diría usted que el acusado es ateo?
-       ¿Ateo, el Herbert? ¡Qué va! Se pasa el día rezando, el tío.
-       Cuénteme un poco cómo es el día a día del señor Moria.
-       Se levanta por la mañana. Reza. Se ducha. Reza. Desayuna. Reza. Se va a trabajar. Come. Sigue trabajando. Sale de trabajar. Se va a casa. Reza. Se acuesta. Y así todos los días. Siempre se comporta de modo responsable y respetable. El otro día evitó que una mujer se suicidara arrojándose a los jabalíes en el Paseo de la Florida, ahí cerca de Vallobín. Cuándo le pregunté por qué lo había hecho me dijo que suicidarse va en contra de la Santa Madre Iglesia. Un beato, el tío.
-       Señorías- continuó el abogado-, me gustaría que tomen ustedes nota de las declaraciones del testigo.
-       Así se hará.
-       No hay más preguntas, Señorías.
-       Señor fiscal, ¿desea interrogar al testigo de la defensa?
-       Por supuesto, Señorías.
-       Señor abogado, puede sentarse.
Antes de sentarse, el defensor le estrechó la mano al Yona, y nadie, aparte de ellos dos, se dio cuenta de que le acababa de pasar un billete de cincuenta euros que el testigo se guardó con disimulo.
El fiscal se acercó al estrado.
-       Con la venia, Sus Señorías.
-       Proceda.
-       Señor Yónatan. Me alegra que tenga usted amigos tan respetables.
-       Gracias.
-       De nada. Y dígame: ¿en qué trabaja don Heriberto?
-       Es administrativo en una oficina del centro, ahí por donde la calle Uría.
-       ¿A qué hora sale a comer?
-       No sé, a eso de la una o así.
-       ¿Suele llevarse una tartera para calentar la comida?
-       No, muchas veces come en el restaurante kebap de la esquina.
-       ¡Ajá! Tomen nota, Señorías: ¡restaurante kebap!
-       ¡Protesto, Señorías!- gritó Heriberto.
-       Acusado, cállese y siéntese. Sólo el abogado de la defensa y el fiscal pueden protestar.
-       Disculpe, Excelencia- dijo. Le dio un codazo a su defensor-. Proteste, hombre.
-       Protesto, Señorías.
-       ¿Y ahora por qué?
-       Señorías, no entiendo la relación que tiene el menú de mi cliente con los delitos que se le imputan o imputen.
-       Denegada.
-       Ya ve, Heriberto, me tienen atado de pies y manos- comentó el abogado a modo de disculpa.
-       Puede continuar, fiscal.
-       Don Yónatan, ¿qué suele comer su amigo en el restaurante kebap?
-       Durum de pollo o ternera. Es un personaje el Herbert.
-       ¡Ajá! Señorías, quiero que tomen nota de que el acusado, por algún motivo que desconocemos, nunca pide durum de cerdo para comer.
-       Anotamos.
-       Señor Yónatan- prosiguió el fiscal-, ¿puede decirnos si alguna vez ha visto usted en persona rezar a su amigo?
-       Sí, claro, lo hace en cualquier momento y en cualquier lugar. A buena parte con él. Se lo he dicho, es un beato.
-       ¿Podría usted decirnos cuál es el ritual que sigue don Heriberto a la hora de rezar?
-       Pues consulta el reloj, o le suena la alarma del móvil, y allí donde esté da varias vueltas hasta que elige la orientación idónea. Se arrodilla en el suelo y se pone como a murmurar. Cuando se le pasa se pone en pie y sigue con lo que estaba haciendo.
-       ¡Eso es mentira!- gritó el reo.
-       Acusado, no le volvemos a avisar: solamente su abogado puede…
-       Vale, vale, perdón-. Le dio un codazo al defensor-. Diga algo, hombre.
El abogado se puso en pie:
-       ¡Eso es mentira!, dice mi defendido.
-       ¡Está usted llamando mentiroso al testigo? Me permito recordarle que los testigos juran ante Dios decir la verdad, y poner en duda la palabra de un testigo se castiga con una pena de cien latigazos. ¿Se reafirma usted?
-       Sí, Señorías. Me reafirmo en que el testigo dice la verdad-. Heriberto le sujetó de la pernera del pantalón y parecía querer protestar-. Cállese, hombre. Que soy de nalga sensible.
-       Proceda, fiscal.
-       No hay más preguntas, Señorías. Sólo un pequeño comentario para conocimiento del testigo, que no estaba en la sala desde el comienzo de la vista. Sepa usted que su querido amigo espía a su mujer por la mirilla.
El Yona fulminó a Heriberto con la mirada. El fiscal se acercó a estrecharle la mano al testigo, y nadie, excepto el reo y su abogado, se percató de que le pasaba un billete de quinientos euros que se guardó con disimulo.
Heriberto Moria le dio un codazo a su defensor:
-       Le ha dado más que usted- le susurró.
El juez mayor volvió a tomar la palabra:
-       Puede bajar del estrado, testigo.
-       ¿No me van a dar más? Que diga, ¿no me va a interrogar nadie más?
-       Baje del estrado.
-       Sé más trapitos sucios de otros vecinos.
-       Váyase, testigo.
-       Sí, señoría.
Cuando el testigo abandonó la sala los tres jueces formaron un corrillo y estuvieron murmurando algunas palabras ininteligibles. El juez mayor volvió a dirigirse al fiscal:
-       Es el turno de la acusación. ¿Desea usted hacer subir algún testigo al estrado?
-       Si Sus Señorías me dejan, y además me lo permiten, me gustaría llamar al testigo protegido número 1.
El reo palideció y conminó a su abogado a inventarse alguna argucia.
-       Déjelo en mis manos- le tranquilizó-. Señorías, ¿puedo solicitar un receso?
-       Es muy irregular. ¿Y a qué se debe?
-       Estoooo, eh- miró a su cliente, su cliente le miró a él, y se volvieron a remirar. De repente sonrió y le hizo un gesto tranquilizador a Heriberto, al tiempo que se dirigía al tribunal-. Que mi cliente quiere rezar."

sábado, 23 de julio de 2016

"LA VENGANZA DE MICHELLE", de David Chánatos

Estimados amigos:

Quiero hablaros hoy de un corto rodado por el gran David Borrego, de nombre artístico David Chánatos, titulado "La Venganza de Michelle". Este título puede recordar a una típica película de terror tipo serie B, pero nada que ver.

ARGUMENTO

Una noche cualquiera, tres amigas de borrachera acaban en una playa rememorando una historia de miedo que parece ser un hecho que aconteció realmente. Una chica que sufrió acoso escolar se vuelve tarumba y se dedica a matar a todos los que la martirizaron en el instituto. Se vuelve tarumba, pero no tarumba de "soy Napoleón", sino tarumba de "ven, cabrón, que te apuñalo". Y hasta aquí os puedo contar sin desvelar demasiado de la trama.

ACOSO ESCOLAR

Chánatos se atreve con un tema de contenido social que está tristemente de moda en nuestro país, donde hace escasos meses se suicidó una chica que sufría "bullying", que es la denominación inglesa del acoso en el ámbito escolar.

CÓMO SURGIÓ LA IDEA DE "LA VENGANZA DE MICHELLE"

David Chánatos tuvo la amabilidad de concederme una entrevista telefónica, ya que me interesaba conocer los detalles de cómo se gestó este cortometraje.
Allá por el año 2014, el joven David Borrego asistía a clases de teatro, donde hizo contactos del mundillo y casualmente conoció a una persona que también quería rodar un corto. Se pusieron rápidamente manos a la obra. Chánatos se encargó de escribir el guión y de buscar localizaciones y actores...Lo demás, como dicen, es historia. El resultados lo podéis encontrar en Internet.



PUNTOS A FAVOR

Yo destacaría algunos logros importantes del corto, a saber:


  • Impagable la interpretación de Chánatos, que además de dirigir interpreta a uno de los personajes importantes de la trama. ¿Qué personaje? Os dejo que lo descubráis.
  • Los efectos especiales están bastante bien teniendo en cuenta la poca financiación de la que gozan este tipo de proyectos.
  • Sensibilización acerca del tema del acoso escolar.
  • Un personaje que repite varias veces la palabra "jopelines". Para morirse de risa.
  • La máscara que usa la asesina, que a veces llora sangre.
PUNTOS EN CONTRA

  • Aunque incluido en los puntos a favor, también es posible que el tema del acoso escolar hiera susceptibilidades.
  • Al final la historia no tiene un final feliz (llamadme maniático, si queréis).


Hasta aquí esta pequeña disertación sobre "La Venganza de Michelle".

Si deseáis ver el vídeo, pinchad aquí.

Si queréis saber más sobre David Chánatos, no dejéis de visitar su blog, que encontraréis pinchando aquí.

Muchas gracias por vuestra atención y espero que os guste.
David Chánatos, en los aledaños del Molinón (Gijón), en una imagen de archivo


















sábado, 18 de abril de 2015

"Pelea De Gallos y Otros Relatos de Diversa Índole y Temática" sólo para vosotros

Queridos amigos:

Para agradeceros todo vuestro apoyo en mis aventuras como escritor, deseo ofreceros un regalo muy exclusivo: una copia de la primera de edición de la colección de relatos que tengo publicada en Amazon.
Este regalo estará disponible para toda la gente que se suscriba a mi list de email entre los días 18 y 25 de abril de 2015. El día 26 recibiréis vuestro regalo en el correo electrónico que me hayáis indicado.

Muchas gracias a todos y espero daros noticias frescas de mis aventuras literarias en breve.




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sábado, 21 de febrero de 2015

UNA SIMPLE CAJITA METÁLICA TE AYUDARÁ A ALCANZAR LA LIBERTAD FINANCIERA

Roberto Zaldívar, economista y escritor madrileño de 42 años, afirma en el primer fascículo de su colección "Cuadernos de Aprendizaje Financiero" que se puede lograr ahorrar una enorme suma de dinero usando una pequeña caja de metal (estas cajitas con cerradura que sirven para guardar dinero y que se pueden conseguir en cualquier tienda china).

Según Zaldívar explica en su mencionado primer fascículo, titulado "Cómo Empezar a Ahorrar sin Esfuerzo", lo único que hay que hacer es aplicar un sistema en el que se nos especifica qué cantidades de dinero, y con qué periodicidad, hay que meter en esta curiosa hucha. Si seguimos las instrucciones con la debida disciplina, el autor garantiza resultados inmediatos.

Roberto decidió comenzar esta colección sobre finanzas porque en su dilatada carrera profesional se ha dado cuenta de que la gente de la calle no sabe manejar su dinero. Aunque no es tan popular como Robert Kiyosaki, nuestra versión española sabe un par de cosas sobre cómo organizar la economía familiar:

"Si le das a una persona 1000 euros mensuales y no consigue llegar a fin de mes", explica Roberto, "dirá que es un sueldo demasiado pequeño. Pero yo te apuesto a que si le das 10000 euros al mes hay más de un 90 % de posibilidades de que siga teniendo problemas financieros. Y es que el verdadero motivo no es el dinero en sí, sino el modo en que lo manejamos. La gente tiene que aprender, no a ganar dinero, sino a conservarlo y hacerlo crecer. Y eso es lo que intento hacer en esta colección: ayudar al lector, con un lenguaje sin excesiva jerga económica, a aprender a manejar sus finanzas con éxito".

Después de este primer número en el que se afronta el tema del ahorro, Zaldívar tratará en los siguientes fascículos temas como la libertad financiera, la generación de ingresos pasivos, los diferentes tipos de inversión, cómo elaborar un presupuesto mensual de una forma tremendamente sencilla y efectiva para ahorrar y generar más dinero al mismo tiempo.

Para ir abriendo boca, les animo a que se hagan con el primer tomo, "Cuadernos de Aprendizaje Financiero. Cuaderno 1: Cómo Empezar a Ahorrar sin Esfuerzo", que está disponible en Amazon en versión digital al módico precio de 2,99 €. Para adquirirlo, pinche en la imagen:

                                                                   
http://www.amazon.es/CUADERNOS-APRENDIZAJE-FINANCIERO-CUADERNO-ESFUERZO-ebook/dp/B00TRHWA7S/ref=sr_1_2?ie=UTF8&qid=1424555174&sr=8-2&keywords=roberto+zaldivar

sábado, 11 de enero de 2014

COLÓQUENSE LEGALMENTE EN COLORADO

Pero no hablamos aquí de colocarse en el sentido de ponerse en un sitio...no señores, hablamos de colocarse a base de fumar chocolate, marihuana, hierba o como lo quieran ustedes denominar. Porque por si ustedes aún no se habían enterado, desde hace unos días es perfectamente legal comprar hierba en Colorado.

¿Resultado de la nueva normativa? Colas y colas llenas de gente esperando por su droga (perdón, he dicho droga, pero quería decir medicamento legal de consumo permitido e incluso fomentado por el gobierno del estado de Colorado). Esto puede tener dos interpretaciones posibles, a saber:

1) La mayoría de los coloradenses, o como se llamen los habitantes de dicho estado, son unos porreros que hasta hace pocos días corrían el peligro de ser arrestados si les pillaba la policía,  con el consiguiente riesgo de convertirse en protagonistas accidentales del archifamoso programa Cops.

2) La mayoría de los coloradenses, o como se llamen los habitantes de dicho estado, se han echado a la calle a consumir marihuana porque ahora es algo legal. Es decir, el gobierno les ha hecho adictos al fumeteo.

¿Cuál creen ustedes que es la opción correcta? Creo que el tiempo lo dirá.

¿Quiénes se benefician de esta normativa? Veamos:

1) El gobierno coloradense, que cobra impuestos por la venta de la mencionada sustancia.
2) Los ciudadanos, que ahora van a poder darse sus fumeteos en público y enorgulleciéndose de ello.
3) Los enfermos terminales, que van a poder usar la marihuana para paliar el dolor (me parece bien).

¿A quién perjudica esta normativa? Veamos:

1) A los narcotraficantes: se les acabó el chollo.
2) A los policías americanos, que ya no van a poder administrar una dosis de táser a los fumetas que se encuentren por la calle.
3) A los niños pequeños que estén al cargo de sus padres fumetas.
4) A los usuarios de las vías públicas que pueden sufrir un accidente por causa de los fumetas que vayan colocados al volante (colocados de drogados, no de puestos en un sitio, aunque en la jerga drogata estar puesto también significa estar colocado, lo cual me lleva a un bucle aclaratorio del que me va a resultar imposible salir).
5) Al ama de casa que le llegue un fontanero fumeta a casa para arreglarle una avería.
6) A los empresarios que tengan empleados fumetas.
7) A los empleados que tengan jefes fumetas.
8) A las mujeres que tienen maridos fumetas que no se les levanta.
9) A las mujeres que les llegue un fontanero fumeta a casa para arreglarles una avería al modo peli porno.

Finalmente, y más importante, el propio usuario es el máximo perjudicado. Aquí tienen un listado de las consecuencias del fumeteo:

1) Debilidad del sistema immunológico.
2) Daños a nivel celular.
3) Disminución del número y movilidad de los espermatozoides.
4) Nacimiento de bebés con la cabeza más pequeña de lo normal y peso bajo, a veces con riesgo de defunción neonatal.
5) Daños psíquicos y emocionales, tales como pérdidas de memoria...
Y estos son sólo unos pocos.

Para terminar, dos preguntas:

1) ¿Creen ustedes que debería legalizarse en España?
2) ¿Cómo reaccionaría la ciudadanía en tal caso?

Ahí dejo la reflexión.

viernes, 20 de diciembre de 2013

El gen. Las ruinas de Magerit, de Covadonga González-Pola



Estos días he tenido la oportunidad de leer un libro que me ha parecido maravilloso, de una autora que, además de excelente escritora, es una experta en enseñar a los demás el oficio de escritor. Podéis ver sus vídeos en Youtube si los buscáis.

Me permito transcribir aquí una reseña sobre el libro que acaba de publicar: "EL GEN. LAS RUINAS DE MAGERIT".

Les recomiendo que se hagan con él y también que no pierdan de vista a esta chica: les aseguro que va a dar mucho que hablar en el mundo editorial.

"Cuando uno ha leído El gen. Las ruinas de Magerit, le vienen a la mente muchas cosas, y es que éste no es uno más de esos libros ambientados en un futuro distópico en el que la humanidad lo ha mandado todo al traste y los personajes viven en un mundo postapocalíptico. Lo que realmente diferencia a El gen. Las ruinas de Magerit de todos estos libros es que, cuando has terminado de leerlo, o incluso cuando lo estás leyendo, te hace plantearte preguntas: preguntas sobre nuestro modo de vida, sobre la moralidad del mismo, preguntas acerca de qué haríamos nosotros si tuviéramos el poder para cambiar el mundo. Como digo, no se trata de un libro mas, se trata de un libro que nos transmite un mensaje, una idea.

Todo esto, sin embargo, no podría llevarse a cabo sin los personajes a los que da vida este libro, todos maravillosamente detallados y con personalidades distintas y complejas, cuyos actos nos van sumergiendo en la trama de la historia. En este libro podemos ver el mundo creado por su autora a través de los ojos de cada uno de sus personajes, aportando cada uno de ellos un punto de vista diferente a la historia que se narra. No hay en el libro un solo personaje que no resulte fundamental en algún momento de la trama y las relaciones entre ellos nos brindan maravillosos momentos de incertidumbre y emoción.

En cuanto al desarrollo de la trama, nos encontramos con un libro que tiene una maravillosa cualidad que destaca desde el principio, y ésta es la acción, acción y mas acción. Desde el primer capítulo podemos notar un ambiente de tensión que se mantiene a lo largo de toda la historia. Más aún: va en aumento a medida que esta avanza. Al contrario de otros libros en los que hay un preludio que precede a los momentos más emocionantes de la historia, en El gen. Las ruinas de Magerit nos encontramos con una narrativa en la que la acción fluye sin parar desde el primer momento, manteniéndonos en vilo desde que comenzamos a leer.

Otro de los aspectos más destacables de este libro es su ambientación. La historia nos sitúa en la ciudad de Magerit, que es el nombre árabe para la ciudad de Madrid. La recreación de la ciudad, incluso con sus cambios sufridos a causa del apocalíptico futuro que se nos plantea en el libro, es completamente fiel y asombrosamente detallada. Si uno ha visitado alguna vez la ciudad de Madrid no le costara mucho imaginarse los lugares en los que tiene lugar la trama. Hay que hacer en esto una mención especial a la importancia del metro de Madrid y sus estaciones, que cobran una importancia capital en la historia.

No quisiera terminar esta reseña sin señalar otro de los grandes aciertos de este libro: la introducción de un elemento de ciencia ficción como es el gen que le da nombre a la novela y que va cobrando mayor importancia a medida que la trama avanza. Gracias a este gen que poseen algunos de los personajes protagonistas, éstos pueden llevar a cabo proezas sobrehumanas. Pero incluso el trasfondo del motivo que lleva a los personajes a tener semejantes habilidades tiene una justificación que encaja perfectamente con la trama de la historia.

Habiendo dicho esto, si quieres leer un libro que te haga pensar, que te mantenga en vilo desde el primer momento y con una historia llena de acción, entonces El gen. Las ruinas de Magerit es un libro que no puedes perderte.

El gen. Las ruinas de Magerit está disponible en ebook en Kindle Store (http://goo.gl/KHxhmv) y también en papel, editada por Mundi Book Ediciones (http://goo.gl/4m7hRm).
También puedes leer los primeros capítulos de forma gratuita en este enlace y decidir por ti mismo si quieres seguir leyendo: http://goo.gl/1f8FLn "


Luis Francisco Reyes Gallego